Víbora, estupefacta, miró a Juancha avergonzada y dijo…
- No irás a creerla ¿verdad? Me conoces desde más tiempo y ella acaba de venir sin ton ni son a imprecarme y acusarme de todas esas mentiras para dejarme mal delante de ti.
Juancha miró la expresión de Koala un momento y siguió escuchando como Víbora se defendía, es más, incluso con el tiempo se fue creciendo y acabó arremetiendo contra Koala hasta que la hizo llorar y ésta se marchó del lugar.
Entonces Víbora sonrió levemente con una malicia que no le pasó desapercibida a Juancha.
- Se lo tiene bien merecido, mira que venir aquí a intentar dejarme mal - dijo Víbora.
Más tarde, cuando Víbora se marchó, Juancha quedó con el grupi para contarle lo sucedido y sus nuevas sospechas sobre Juancha. Todas estuvieron a de acuerdo que había algo extraño en su actitud, y tras buscar y encontrar a Koala hablaron con ella, y ella les explicó con más calma todo lo que había pasado, como se había acercado un día a su grupo y había conseguido destruirlo a base de mentira y falsedad.
El Grupo ideó entonces un plan para vengar a Koala y darle una lección a Víbora. Quedaron con ella y sus amigas las serpientes en antiguo círculo de piedra cerca de un lago donde solían reunirse los animales, y cuando llegaron allí se encontraron con toda aquella gente que habían dañado con sus mentiras.
- ¿Qué ocurre aquí amigas? - preguntó Víbora con falsa inocencia.
Juancha se adelantó y respondió:
- Todos los animales hemos hablado, y entendemos que tu naturaleza es el de un ser que se arrastra y ataca a sus víctimas por sorpresa, envenenándolas con sus palabras para conseguir lo que desea. Pero aquí no hay lugar para seres como tú y tus amigas. Por ello hemos decidido entre todos que marchéis bien lejos de aquí.
- ¿Y si nos negamos? - preguntó víbora orgullosa.
La respuesta a la pregunta fue inmediata, pues de lo alto de los árboles, varias águilas emitieron un chillido amenazante al grupo de serpientes.
Finalmente, Víbora y su grupo de serpientes marcharon; el grupo de Koala volvió a juntarse tras aclarar todas las mentiras que Víbora había dicho para destruirlo, y el Grupi pudo volver a la normalidad tras haber conseguido detener a Víbora.
Blog de soporte a la docencia de la asignatura Lengua y Literatura y su didáctica II, del curso 2010-2011 de la Universidad de Alicante (España)
viernes, 17 de diciembre de 2010
jueves, 16 de diciembre de 2010
Comentario del libro " Yo también....tengo miedo"
Este libro me ha parecido muy interesante para los niños, ya que se les enseña a combatir el miedo.
A todos nos ha pasado alguna vez que antes de irnos a dormir hemos sentido miedo, ya sea por los ruidos que oíamos, por algun objeto de nuestra habitación, por los ruidos de la lluvia, los relámpagos, los truenos o por cualquier otra cosa. En este libro se muestra una historia en la que un niño es capaz de combatir el miedo que le tiene a los monstruos de su habitación.
A todos nos ha pasado alguna vez que antes de irnos a dormir hemos sentido miedo, ya sea por los ruidos que oíamos, por algun objeto de nuestra habitación, por los ruidos de la lluvia, los relámpagos, los truenos o por cualquier otra cosa. En este libro se muestra una historia en la que un niño es capaz de combatir el miedo que le tiene a los monstruos de su habitación.
....GRACIAS!!! ( cuento)
GRACIAS
Cuando Lucía leyó el remitente de aquél sobre blanco y grande se le iluminaron los ojos. En esos momentos era tan feliz, que todo lo de alrededor desapareció, y se quedaron a solas ella y aquella carta tan maravillosa que tanto tiempo llevaba esperando. Tardó un buen rato en decidir abrir el sobre, estaba tan nerviosa que sentía una mezcla de emociones entre alegría, curiosidad, miedo por el contenido… Al fin se decidió, lo destapó con la mayor delicadeza que jamás haya existido, y poco a poco fue sacando la hoja fina y suave que se encontraba en el interior, y de la que esperaba que salieran miles y miles de palabras magníficas. Lucía comenzó a leer, y poco a poco se le iban iluminando los ojos. Esta carta tan importante venía de la mano de un joven llamado Sergio, el cual había conocido durante su estancia de verano en Galicia. Lucía había decidido irse todo el verano allí sola para despejarse y pensar, después de haber pasado una larga temporada de altibajos y del fallecimiento de un familiar cercano. Un buen día, dando un paseo por las verdes y preciosas montañas de A Coruña…
…sentada frente al paisaje, descansaba la vista en aquel prado verde y empecé a recordar. A contemplar mis recuerdos como si fueran ajenos a mí, como si hubieran sido vividos por otra persona que no era yo.
Decidida me levante y comencé a dar pasos. Anduve sin sentido durante algunas horas perdiendo completamente la noción del tiempo, cuando inesperadamente divisé la casa, aquella casa.
Una mezcla de temor y esperanza, pero sobre todo remordimiento por haber dejado atrás todo lo conocido, recorría todo mi cuerpo. Pero allí estaba mi futuro, tan impredecible.
Caminé, llegué a la entrada. La casa era maravillosa. Rodeada de hierba, se trataba de Una mansión de muros de mampostería a los que se había añadido una mano de cemento, tal vez para restaurarla.
Seguí observándola durante varios minutos y para mi sorpresa…..
… encontré entre esas altas y grandes paredes un cuadro que me llamó la atención. Ese cuadro era el preferido de mi tía, fallecida hacía tres meses por una grave enfermedad, se trataba de unas obras de Picasso, de esas raras y coloridas que solía pintar el autor. A mi tía María le encantaba el arte y por ello se dedicaba a restaurar tanto cuadros, como esculturas…
Al ver el cuadro me acordé de mi tía y me vinieron muchos recuerdos. Entonces sin darme cuenta empezaron a caer lagrimas de mis ojos. Yo no quería llorar pero tampoco podía parar de hacerlo.
En ese momento sentí una mano sobre mi espalda y escuché una voz de un chico que me preguntaba : ¿ Quién eres? ¿ qué te pasa?
Al girarme vi a Sergio, un chico moreno de ojos verdes y de piel muy clara. Era un chico guapísimo y con un acento gallego muy chocante.
Yo al verlo me quede un poco cortada y respondí con una sonrisa. Una vez ya calmada le expliqué que estaba paseando y acabé en esa casa y al ver el cuadro me trajo recuerdos de mi tía fallecida.
Sergio me sonrió y me empezó a contar la larga historia de ese cuadro y de cómo había acabado en esa casa…
Tras finalizar de contar Sergio la historia, ambos quedaron abatidos. Fue una tarde de recuerdos para ambos. Recordaron ese verano tan maravilloso que pasaron juntos, y Sergio le explicó los dos motivos por los que estaba allí.
Uno de ellos era el cuadro.
De ese cuadro solo quedaban dos reliquias y una era allí en A Coruña. Sergio iba en busca de ese cuadro. Quería comprarlo al dueño de la casa, puesto que también era el preferido de su padre. Un hombre ya mayor y enfermo, al que lo único que le hacía ilusión en ese momento era tener ese cuadro.
Ese cuadro para el hombre significaba mucho. El artista se había inspirado en su familia para pintarlo. En esa gran familia que un día llegaron a ser, pero que por circunstancias de la vida se rompió.
Ese día Sergio tenía una cita con el propietario de aquella preciosa casa. Su único objetivo era comprar el cuadro. Pero al final acabó también comprándo la casa en la que dos meses después se fue a vivir con Lucia.
Esa maravillosa tarde de Diciembre él le confesó que, desde que se separaron ese verano había estado buscándola y que no había dejado de pensar en ella en un solo momento. Lucía quedó sorprendida puesto que ella sentía lo mismo.
Ambos se dieron un fuerte abrazo y desde ahí ya no volvieron a separarse nunca.
Cuando Lucía leyó el remitente de aquél sobre blanco y grande se le iluminaron los ojos. En esos momentos era tan feliz, que todo lo de alrededor desapareció, y se quedaron a solas ella y aquella carta tan maravillosa que tanto tiempo llevaba esperando. Tardó un buen rato en decidir abrir el sobre, estaba tan nerviosa que sentía una mezcla de emociones entre alegría, curiosidad, miedo por el contenido… Al fin se decidió, lo destapó con la mayor delicadeza que jamás haya existido, y poco a poco fue sacando la hoja fina y suave que se encontraba en el interior, y de la que esperaba que salieran miles y miles de palabras magníficas. Lucía comenzó a leer, y poco a poco se le iban iluminando los ojos. Esta carta tan importante venía de la mano de un joven llamado Sergio, el cual había conocido durante su estancia de verano en Galicia. Lucía había decidido irse todo el verano allí sola para despejarse y pensar, después de haber pasado una larga temporada de altibajos y del fallecimiento de un familiar cercano. Un buen día, dando un paseo por las verdes y preciosas montañas de A Coruña…
…sentada frente al paisaje, descansaba la vista en aquel prado verde y empecé a recordar. A contemplar mis recuerdos como si fueran ajenos a mí, como si hubieran sido vividos por otra persona que no era yo.
Decidida me levante y comencé a dar pasos. Anduve sin sentido durante algunas horas perdiendo completamente la noción del tiempo, cuando inesperadamente divisé la casa, aquella casa.
Una mezcla de temor y esperanza, pero sobre todo remordimiento por haber dejado atrás todo lo conocido, recorría todo mi cuerpo. Pero allí estaba mi futuro, tan impredecible.
Caminé, llegué a la entrada. La casa era maravillosa. Rodeada de hierba, se trataba de Una mansión de muros de mampostería a los que se había añadido una mano de cemento, tal vez para restaurarla.
Seguí observándola durante varios minutos y para mi sorpresa…..
… encontré entre esas altas y grandes paredes un cuadro que me llamó la atención. Ese cuadro era el preferido de mi tía, fallecida hacía tres meses por una grave enfermedad, se trataba de unas obras de Picasso, de esas raras y coloridas que solía pintar el autor. A mi tía María le encantaba el arte y por ello se dedicaba a restaurar tanto cuadros, como esculturas…
Al ver el cuadro me acordé de mi tía y me vinieron muchos recuerdos. Entonces sin darme cuenta empezaron a caer lagrimas de mis ojos. Yo no quería llorar pero tampoco podía parar de hacerlo.
En ese momento sentí una mano sobre mi espalda y escuché una voz de un chico que me preguntaba : ¿ Quién eres? ¿ qué te pasa?
Al girarme vi a Sergio, un chico moreno de ojos verdes y de piel muy clara. Era un chico guapísimo y con un acento gallego muy chocante.
Yo al verlo me quede un poco cortada y respondí con una sonrisa. Una vez ya calmada le expliqué que estaba paseando y acabé en esa casa y al ver el cuadro me trajo recuerdos de mi tía fallecida.
Sergio me sonrió y me empezó a contar la larga historia de ese cuadro y de cómo había acabado en esa casa…
Tras finalizar de contar Sergio la historia, ambos quedaron abatidos. Fue una tarde de recuerdos para ambos. Recordaron ese verano tan maravilloso que pasaron juntos, y Sergio le explicó los dos motivos por los que estaba allí.
Uno de ellos era el cuadro.
De ese cuadro solo quedaban dos reliquias y una era allí en A Coruña. Sergio iba en busca de ese cuadro. Quería comprarlo al dueño de la casa, puesto que también era el preferido de su padre. Un hombre ya mayor y enfermo, al que lo único que le hacía ilusión en ese momento era tener ese cuadro.
Ese cuadro para el hombre significaba mucho. El artista se había inspirado en su familia para pintarlo. En esa gran familia que un día llegaron a ser, pero que por circunstancias de la vida se rompió.
Ese día Sergio tenía una cita con el propietario de aquella preciosa casa. Su único objetivo era comprar el cuadro. Pero al final acabó también comprándo la casa en la que dos meses después se fue a vivir con Lucia.
Esa maravillosa tarde de Diciembre él le confesó que, desde que se separaron ese verano había estado buscándola y que no había dejado de pensar en ella en un solo momento. Lucía quedó sorprendida puesto que ella sentía lo mismo.
Ambos se dieron un fuerte abrazo y desde ahí ya no volvieron a separarse nunca.
Comentario del albúm ilustrado KEMBO
El albúm ilustrado de KEMBO incidente en la pista del circo medrano, me ha parecido un libro bastante entretenido, ameno, fácil de leer, que te crea ciertas ganas de leer y leer para por fin saber lo que ocurre. Además me parece que la moraleja que esconde, como que no hay que generalizar porque siempre hay excepciones y no todos somos buenos o malos por ser de una raza, cultura, religión... También me psarece muy bien esa pequeña "historieta" para mostrar dañino o malo el maltrato tanto a animales como a personas, ya que así es.
Por último decir que me ha resultado grqacioso el comentario de la última página donde dice que KEmbo sustituía a veces al león de la cinematrográfica Metro Goldwin Mayer.
Por último decir que me ha resultado grqacioso el comentario de la última página donde dice que KEmbo sustituía a veces al león de la cinematrográfica Metro Goldwin Mayer.
DEL HUESO DE UNA ACEITUNA ( o qué será eso de la poesía infantil)
Antonio Rodríguez Almodóvar nos cuenta que en un Simposio de Literatura Infantil y Lectura, que tuvo lugar en Madrid se llegó a la conclusión que ser poeta es una auténtica aventura y cuanto más innomador seas mejor poeta llegarás a ser.
Nos quiere decir que para ser poeta hay que empezar desde el corazón de la lingüística y que es necesaria día a día desde que nacemos.
Además,recibe tres libros de poesía infantil: uno para reactivar la tradición (Mierlita) y otros dos nuevos de poesía andaluza (El abecedario de Julieta y Unos animales muy originales).
Nos quiere decir que para ser poeta hay que empezar desde el corazón de la lingüística y que es necesaria día a día desde que nacemos.
Además,recibe tres libros de poesía infantil: uno para reactivar la tradición (Mierlita) y otros dos nuevos de poesía andaluza (El abecedario de Julieta y Unos animales muy originales).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)